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La España vaciada (3).

La epidemia global en pueblos con riesgo de despoblación.

Una de las causas de la bajada de habitantes en muchos pueblos es el desmantelamiento de los servicios públicos básicos, especialmente el de la salud, que para muchas personas representa una razón de peso para no establecer su residencia en sitios donde consideran que no está suficientemente cubierta.

La epidemia mundial con la que nos hemos visto sorprendidos en pleno siglo XXI, hace que nos acordemos de aquellas otras sufridas por los que vivieron antes que nosotros, como la de Santervás de 1924.

Durante años, el médico y el veterinario vivían en Santa María y se acercaban a nuestros pueblos cada vez que hacía falta. Más tarde, hubo médico y veterinario en Fuentearmegil para todo el Coto Redondo, y también boticario, en aquellos tiempos difíciles de la farmacopea tradicional, mucho más cercanos a las propiedades medicinales de las plantas que a los principios químicos impuestos por los laboratorios farmacéuticos modernos.

El último médico que vivió en La Clínica de Fuentearmegil se llamaba Don Mariano y era de la parte de Valencia. Alguien me ha dicho que todavía vienen sus hijos o nietos de vez en cuando a atraídos por el recuerdo de su paso entre nosotros.

Yo le recuerdo yendo de visita médica de casa en casa, conociendo el mal que padecía cada uno y sabiendo inspirar confianza con su palabra sabia.

La mayor preocupación siempre fue la enorme distancia a la que estaba y sigue estando el hospital cuando hacía falta. Los viajes en carro, en caballerías o en coche cuando se podía, resultaban un auténtico calvario sin poder hacer nada mientras los enfermos o los accidentados se morían antes de recorrer los más de setenta kilómetros que nos separan del hospital de Soria. La atención sanitaria se empeoró todavía más en las últimas décadas del siglo XX, cuando se reorganizaron los servicios públicos de salud concentrándolos en las cabeceras de comarca, y planificando la cobertura a los pueblos pequeños de manera itinerante con un calendario temporal que trata de justificarse con argumentos más economicistas que asistenciales.

La salud es, con toda seguridad, uno de los criterios que más se tienen en cuenta a la hora de fijar nuestra residencia y, de sobra está decirlo, las condiciones en que se presta la atención sanitaria en los pueblos sorianos de menos de mil habitantes son mucho peores que la de los pueblos más grandes a pesar de que las obligaciones contributivas no hacen diferencias compensatorias por el tamaño del lugar de residencia ni de la calidad de los servicios recibidos.

¿Con qué eficacia puede combatirse una epidemia mundial como la del Coronavirus esqndo tan lejos de los centros de atención médica? Difícilmente. Por suerte las condiciones de higiene, salubridad y dieta alimentaria no son las mismas que padecieron nuestros abuelos, pero las posibilidades de detección de nuevos afectados y atención urgente de los casos tampoco puede ser la misma que la de los que viven en localidades mayores.

Es cierto que el bajo número de habitantes juega a favor de no contagiarse como consecuencia del mayor aislamiento. Corremos el riesgo de que, valorando estas ventajas por los que viven en las grandes ciudades, sean ellos los que decidan desplazarse temporalmente a los pueblos de donde se fueron sus padres hace treinta o cuarenta años, y sean ellos los que propaguen el virus sin proponérselo.

Para intentar evitarlo, hemos leído en los periódicos sorianos la recomendación de abstenerse de ir a ver a los abuelos del pueblo mientras la epidemia o cualquier enfermedad infecciosa pueda perjudicarles. Creo que es un buen consejo.

1 respuesta a «La España vaciada (3).»

seguimos tratando el tema de «la España vaciada», que antes se conocía sólo como España vacía, y tenemos el proyecto de ir poniendo diferentes artículos hablando sobre los mucho enfoques con que se puede hablar de ello. Estamos abiertos a incluir todos los artículos que nos queráis mandar sobre eso o sobre cualquier otro asunto, que será muy bien venido, y servirán para enriquecernos con nuevos conocimientos a todos.

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