Dos sonidos con gotas de nostalgia.

UN SONIDO PARA EL RECUERDO

Muy profundo tengo grabado
un tan singular tañido,
el que tantas veces he escuchado
y aún estando lejos, no le olvido.

El tañido de unas campanas,
en mí, ha dejado gran huella
es, como una dulce balada
que pasa, por la espesa niebla.

Es la torre de la iglesia, el palacio
de esas campanas, de gran recuerdo,
soberanas, de un pequeño espacio
que hablan, a todo un pueblo.

El sonido de estas campanas mañaneras
los pueblos vecinos podrán oír
que son, Santervás, Fuencaliente y Zayuelas
recibiendo como el saludo, de Fuentearmegil.

El viento, aleja y acerca su voz
como una melodía acariciadora
que penetra dentro del corazón
dejando su huella, que el tiempo no borra.

Anuncian acontecimientos
con un lenguaje especial,
saben, de alegrías y lamentos,
tienen un don espiritual.

Son centinela del pueblo,
el diario y fiel despertador,
repican y tocan a vuelo
con ímpetu ensordecedor.

Yo las escucho en silencio
sintiendo gran emoción
aunque haya pasado el tiempo,
recuerdo las fiestas del Patrón.

Las campanas tocan a vuelo
y este gran sonido llega hasta mí.
Saludan a la tierra y al cielo
estas queridas campanas… de Fuentearmegil

LOS TRILLEROS DE CANTALEJO

(Familia Plaza)

A la sombra de una casa
ya tienen su gran parada,
trozos de guijarros cortantes,
cubos de agua y una maza.

Ya están aquí “Los Trilleros”
de Cantalejo han venido
por si alguien tiene falta
de comprar o arreglar trillo.

Cuando todo esté trillado
y el grano quiera medir…
tienen exactas medidas
media, cuartal, celemín.

Si del molino han traído
un saco de blanca harina,
también ofrecen cedazos
con una malla muy fina.

Artesanos “Los Trilleros”
no paran de trabajar,
cuando en un pueblo terminan
marchan a otro lugar.

El pasado, ya es historia,
el recuerdo nunca es viejo
y viven en la memoria
los trilleros de Cantalejo.

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