Carta a mis amigos y amigas Del Coto Redondo

Querida familia cotoredondense
Fuentearmegil, Fuencaliente, Zayuelas y Santervás.
Deseo que al recibo de ésta os encontréis bien.
Yo bien, a dios gracias.

Ayer estuve en Fuentearmegil,
Y me encontré con la tia Plaza Real.
Estaba sentada al lado del ayuntamiento
Tomaba el sol y revisaba un cuadernillo
Con apuntes de tierras
De antes de la concentración.

Me acerqué a ella con respeto,
pues latia Plaza Real es muy respetada.
Y asi me habló.

Las tierras, las tierras de nuestros pueblos.
Campos de mies, estepas y enebros
Campos de tomillos, lavanda y cantueso.
Campos labrados por nuestras gentes
Desde la luz del sol hasta la luz de la luna
¡hasta la luz de la luna!

Enterrando en la tierra
La esperanza de su pobre fortuna

Las tierras delCoto Redondo
Olor a gasolina y diésel,
Antes con yuntas de plata
En la fresca del rocío
Y el olor a tierra mojada.
Y el olor a tierra mojada.
Y así todos los días,
Desde la luz del sol,
Hasta la luz de la luna.
¡Hasta la luz de la luna¡

Después me fui a Fuencaliente
Y me encontré con el tio Cuartel,
Más joven y más fuerte.
Y Le pregunté

Por la prima Pilar, la que vive en la iglesia
y por la prima Remedios, la de la fuente termal.
Y así me contestó:
Mas guapas que nunca. Cada una en su altar.

Después de visitarlas,
Fui a la la fuente Del Bau,
Y caminando por la vega,
Pasé por el cubillo del Chopo
Y la fuente El Corbajón.
¡Llegé a Zayuelas¡

Alegre y Magestuosa,
me esperaba la tia Magdalena.
La de la cara bonita,
La que quita las penas.

Después de honrarla como merece,
Observo su cara de alegría.
Parecía decirme:
¡Bienvenido a Zayuelas!

Siguió mirándome y me dijo:
Para ver bien a Zayuelas
Tienes que ir a la la fuente.
Siéntate en el pilón
y el pueblo verás en frente,
Sus calles y callejuelas.

Luego crucé el río,
Y por el camino de la vega,
Llegué a Santervás,
No tiene extravío.

Divisé la iglesia,..
después de un rato andando,
Allí me esperaba el tío San Gervasio
Patrón del pueblo, mártir.y santo.

Para aliviar mi cansancio
Entré a la iglesia y me senté en un banco.
Enfrente estaba el tío San Gervasio
Descansé y, me habló despacio:

Pasea por nuestras calles
Lípias y adornadas en sintonía,
Con sus árboles y geranios,
Y de sus pájaros la sinfonía.

Visita también a los villares,
Villas de romanos en otros tiempos,
atracción de amigos y familiares
que opinan a contratiempo.

Sinfonía de colores
Es Santervás. Santervás,
Sabes cuando vienes,
No sabes cuando te vas.

Las noches de nuestros pueblos
Alumbrados por la luna
Sentados tomando el fresco,
Para qué mayor fortuna.

Sentado tomando el fresco
Hasta que canta el gallo al amanecer.
Recojo mi silla, y me acuesto.
Para qué quiero mas placer.

Antes de despedirme
Fui a la casa del tío San Andrés
Y de la prima Santa Isabel.
Me desearon buen viaje
Y les prometí volver.

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