REFRESCANDO LA MEMORIA

Me complace refrescar la memoria retrocediendo casi sesenta años atrás de cuando Fuentearmegil estaba habitado al completo y de esto ya hace unos años… Había unos oficios y tareas que hoy sólo queda su recuerdo pues es lo único que no muere ni pasa de moda. Todo ha cambiado.

Por la casa del cura no asoma la sotana, ni por la del médico vemos el maletín de los accesorios para visitar a los enfermos y en la casa del boticario no encontraremos ni una simple aspirina ¡Recuerdos y más recuerdos! ¿Dónde está la fuente, el pilón, la fragua y el potrero? Quizá los tiempos modernos nos podrán responder.

Los que tenemos unos años… eso sí, bien llevados pero… ahí están, recordamos al sacristán, guarda, viñadero, pobrero, vaquero, muletero, cabrero, murequero y herrero.

Es posible haya alguno más que yo no recuerde, pero me atrevo a decir, que con estos oficios o tareas, empezó el paro en Fuentearmegil.

Me es grato poder recordar a la juventud que ama al pueblo, ésta etapa del pasado.

También han de saber que los animales campaban a sus anchas por las calles y era muy normal tropezar con una boñiga, moñigo y gallinaza.

Todo esto, formaba parte del paisaje hogareño del humilde y sufrido labrador.

Cuanto más uno piensa, van saliendo cosas de aquel ayer. Las viñas, todas estaban plantadas en el mismo lugar pero, cada vecino tenia las suyas. Cuando los racimos comenzaban a madurar, nadie podía poner los pies en este terreno y para su vigilancia ponían un guarda y le llamaban viñadero.

Un famoso refrán decía… La viña la guarda el miedo y no el viñadero.

El ocho de septiembre tradicionalmente todo el pueblo iba a ver las viñas a la hora que el alcalde daba el consentimiento. Cada cual iba a sus pertenencias para coger sus racimos y probar su estado de madurez.

Al lado izquierdo camino de las viñas había la tejera con su correspondiente horno para cocer las tejas. También había una pequeña casita para los tejeros. Yo no conocí ese laborioso oficio, tan sólo pude ver como con el barro de ese entorno hacían adobes.

Satisface saber, que los recuerdos nunca mueren.

ESTAR “ESTORBAUS”

NOTA: Se trata de que el alcalde del pueblo reunía a todos los vecinos previo aviso de corneta ¡ah! Esto de la corneta hace unos años que se emplea pues anteriormente, hacían la llamada con el sonido de un cuerno de buey, lo mismo que hacia el vaquero para hacer saber que era la hora de salir al campo con toda la vacada. En fin, sonaba el cuerno, después fue la corneta y el alguacil hacia la ronda por el pueblo pregonando el contenido para reunir a los vecinos en la casa del pueblo. Al final todo consistiría para decirles que al día siguiente estarían “estorbaus” para arreglar… esto… lo otro y lo demás allá.

No entiendo tal significado
si se trata de hacer un trabajo.
Los estorbos, se ponen a un lado
y calladito… se está más majo.

Se ha de arreglar un camino
el que las lluvias han estropeado
pero, tal como el personal lleva el ritmo…
un día u otro se verá acabado.

Si una fuente se ha de mondar,
algunos hombres… ni se arriman.
Temen a que se puedan mojar
o que las ranas les muerda la pilila.

Los periódicos se desconocían
pero cá, si no hacia falta,
estando “estorbaus” todos los chismes salían,
uno critica al otro que es la prensa más barata.

Y después de acabar la entretenida jornada,
secándose con el puño el sudor,
verán su faena bien recompensada
y el alcalde, premia a los vecinos su labor.

Con vino de la Ribera o de Aragón
y a morro, que el jarro no se atranca,
poco a poco va bajando el garrafón,
sin miedo a que se seque la garganta.

Y las conversaciones, cogen fuerza
de tal forma, que ha de costar entenderse.
Ya veremos si al salir encontrarán la puerta
o esperarán, a que pase la mona y moverse.

Eso de estar “estorbaus”… da buenos “resultaus”
al menos se vive unos ratos de alegría,
reservando esfuerzos para no estar “cansaus”
y disfrutar con los vecinos, de su compañía.

Venga vino con un jarro
y agua con una borrica
el jarro que vaya y venga
la burra que esté quietita.

Beber, beber…
beber es un gran placer
el agua para bañarse
y para las ranas
que nadan bien.

Venga vino con un jarro
y agua con una borrica
el jarro que vaya y venga
la burra que esté quietita.

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