En enero pone los ajos el ajero

El tio Avelino de la tia Lorenza tenía fama de ser el mejor cultivador de ajos de todo el pueblo. El refranero viene a decirnos que la temporada de sembrar los ajos empieza a mediados del mes de noviembre: «Siembra el ajo por San Martín y no se te quedará ruin», pero puede alargarse hasta finales del primer mes del año siguiente: «por enero pone los ajos el ajero».

El tio Avelino decía que la luna menguante de enero era el mejor momento para sembrar los ajos, y así lo hacía él año tras año.

Si alguna tarde se le veía bajar hasta los huertos después de Pascuas cargando un saquito al hombro y una azadilla de mediado tamaño, era seguro que se encaminaba a poner ajos y que estábamos en luna menguante.

La luna siempre ha producido cierta sensación de misterio, y ha servido antes de los relojes para medir el paso del tiempo. No es casualidad que la semana dure los mismos días que las fases lunares y que cada ciclo lunar casi coincida con los días que tiene un mes. 

Según la sabiduría popular también influía en el parto de animales y personas, y había que tenerla en cuenta a la hora de la siembra, de la cosecha o de la poda.

Podemos decir que se le atribuían poderes mágicos escondidos al conocimiento otorgado a los hombres.

El proceder del tio Avelino, si hacemos caso a lo que decía mi padre, era algo parecido al que pone una vela a Dios y otra al diablo. Si le preguntábamos a él, levantaba bien la cabeza y sonreía para dentro, enderezando mucho la espalda para parecer algo más alto:

–El buen ajero pone los ajos en la luna menguante de enero. Nunca después, y nunca antes.

Mi padre decía que si la pregunta se la hacíamos a la tia Lorenza, es posible que nos pusiese más cerca de la verdad de la historia: 

–Se pasa el año entero seleccionando los más gordos, y a mí me deja sólo los más encogidos de las rastras para que los eche al puchero.

Sea como fuese, la tradición nos enseña que si queremos tener buenos ajos, a lo mejor no está de más hacerle caso al uno y al otro. El refranero pocas veces está en contra de lo que la tradición nos aconseja que hagamos.
  

2 comentarios

  1. Hay que hacer caso de lo que decían nuestros antepasados que sin duda estaban más esperimentados. Nosotros los hemos plantado cuando la Filomena nos ha dejado que ha sido febrero. Un saludo.

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