Dos poesías en la distancia

¡Como te recuerdo Fuentearmegil!

Muy poco queda de ti
pues, casi eres desconocido.
Tu recuerdo vive en mí
y te quiero… por lo que has sido.

Yo te miro en la distancia
y te dibujo en silencio,
paisaje de mi lejana infancia,
que no lo ha borrado el tiempo.

Por el aire van mis besos,
que llegaran a mi pueblo
y en un rincón quedan presos,
sin paredes y sin techo.

Los adobes centenarios,
vuelven a ser blando barro
que por descalzos pies fue pisado
y por rudas manos elaborado.

Silenciosas quedan las calles,
el asfalto… aleja el ruido,
ya no juegan los chavales,
ni se brinda, con un porrón de vino.

Los mozos, no cantan jotas
reunidos en la plaza,
ni hacen corro las mozas
esperando el sonido de la gaita.

No verdea el ancho y fresco prado,
que era el pasto del ganado
y por la juventud frecuentado,
en las calurosas tardes de verano.

El sonido de las campanas, ha cambiado,
el repicar de mi recuerdo, no es el mismo
por más que los años han pasado,
repica en mi corazón su tañido.

Así te dibujo pueblo querido
y te hablo en la distancia.
Te quiero… por lo que has sido,
como te dejé en mi infancia.

Tomás Berzosa Romero

La “Cuca” de Don Boni

La “Cuca” del Párroco Don Boni
y… que nadie tenga mal pensamiento.
Espero que nuestro Señor me perdone
si digo… que era un gran monumento.

Don Boni, tenía una tordilla yegua
y “Cuca” la llamaba por nombre,
cabalgando, siempre la más ligera
para él, su mejor i único transporte.

Al lomo de la “Cuca”, viajero madrugador
pues los pueblos están algo apartados
lloviera, nevara, con frio o calor
para llegar… la “Cuca” hacia milagros.

En el aparcamiento… ningún problema,
atada a cualquier poste o anilla.
La “Cuca” impaciente la cola menea
i para descansar… religiosamente se arrodilla.

El animal, ha podido escuchar oraciones
está claro, detrás de las paredes, cuadra o calle,
también música gregoriana en las canciones,
muchos glorias, santos, santos y salves.

Podríamos decir que la “Cuca”, tiene paciencia
y… se comporta con una discreta educación.
Mientras su amo habla ella está atenta,
con las orejas tiesas mientras dura el sermón.

Que acabe la ceremonia ella tiene ganas,
desea correr libremente por el ancho prado,
altiva, se cree como directora o capitana
y los caballos la siguen corriendo a su lado

Pero la yegua, es caprichosa, rebelde y tozuda,
entra y pasta dentro de los sembrados
en plan de… como yo soy la “Cuca” del Cura,
mis pecados, todos los tengo perdonados.

El pobre muletero ¡cuánto ha de pasar!
está hasta las narices ¡ya está bien!
de repetir el nombre de “Cuca” no puede parar
y ella entre dientes, debe responder… amén.

Don Boni llene bien el pesebre, nunca a medias
haber si la“Cuca”, no se mete en terrenos prohibidos,
háblele en latín quizá así ella lo entienda
para que haya en el prado quietud y todos tranquilos.

Se acabó la “Cuca” como también su amo,
que pasaron su larga vida en Fuentearmegil
y yo a pesar del tiempo, sus recuerdos guardo
como estos, otros tantos, uno a uno, hasta mil.

Las musas en mis versos se han posado
transportándome a mi infancia, hoy lejana
y en un momento las raíces han brotado,
como brotan los trigales en nuestra tierra soriana.

Raíces que brotan y vivamente florecen
con anécdotas que no se olvidan nunca,
todas ellas, en un momento su elogio merecen,
como nuestra divertida yegua… “La Cuca”.

Tomás Berzosa Romero

Don Bonifacio Elías San Esteban, conocido siempre por Don Boni, fué Cura Párroco de Fuentearmegil y a su vez también de Santervás y Zayuelas. Dicho cargo ejerció del año 1926 a 1960.
Ha sido el último Párroco que ha vivido en Fuentearmegil donde murió y fué enterrado. D. E. P.

Un comentario

  1. La Cuca era una yegua muy querida y respetado en el pueblo; era el medio de transporte siempre disponible para que Don Boni pudiera atender y cumplir con sus obligaciones religiosas en los tres pueblos del Coto Redondo, Santervas, Zayuelas y Fuentearmegil. Los días de domingo y fiestas de guardar era el animal mas esperado para tocar las campanas a misa al ver llegar montado en su yegua a Don Boni para dar comienzo a la misa dominguera.Don Boni tenía en el pueblo que todos bien recordamos: su casa,la huerta y la Cuca y el cochino o la cochina más gorda y de mayor peso del pueblo de lo que Don Boni alardeaba en la matanza. Él andaba muy pendiente de cuidar estas cosas con más atención que las cuestiones religiosas.La huerta era la mejor de todos los huertos y en tiempos de las frutas muchos del pueblo andaban con ganas de entrar en las noches sin ser vistos… a la Cuca también algunos del pueblo andaban con ganas de correr a gran velocidad arriba de la Cuca…pero eran algo que imponía algo de respeto disponer por parte de la gente del pueblo.A Don Boni se le veía venir en su yegua enfundado en una gran capa los días de lluvia para la misa del domingo como un gran señor en su mejor vehículo.

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