Las labores del campo

La maquinaria moderna ha ido eliminando el modo tradicional de hacerse las faenas agrícolas, y hoy en día no se siguen las mismas costumbres ni siquiera se trabaja con las mismas herramientas.

Hablaremos de lo que se hacía en las tierras preparándolas para la siembra, el mes en que se sembraba cada cosa, las labores de los huertos, el cuidado del ganado, el aprovechamiento de la leña de los montes.

Algunos productos han dejado de cultivarse, como los titos y los yeros, las berzas y los nabos, las remolachas forrajeras y muchos otros que harían la lista demasiado grande.

Otro apartado es el de los frutos que se recogían directamente del campo, como los hongos y las setas que siguen cogiéndose hoy, pero también bellotas, moras, lecherejas. Cangrejos, caracoles, toda la variedad de caza..

Nuestros pueblos han sido desde siempre tierra de cereal, y sería muy interesante recoger el calendario completo de su cultivo. La avena, el centeno, la cebada y las distintas clases de trigo, obligaban a trabajar las tierras en las cuatro estaciones del año, y no era lo mismo cuando llovía y se atascaban los carros y la yuntas, que en las temporadas de sequía que no podía ararse porque la reja no entraba en el surco y la simiente no nacía por falta de agua.

Un asunto que no podemos olvidar es el uso de las palabras justas que se empleaban en cada tarea, muy importantes teniendo en cuenta que el cambio de costumbres está haciendo que las vayamos olvidando. Granzas, Barbecho, liego, encaño, ubio… Algunas merecen incluso que se haga un estudio etimológico sobre ellas, lo que en muchos casos vendría a demostrar que se derivan directamente de sus correspondientes latinas, muy lejos de ser menospreciadas considerándolas incultas.

Recoger aquí el modo de vivir de nuestros mayores, ordenando las tareas al ritmo lento del tiempo que se sucede con los meses del año, es un modo de hacer un homenaje a cuantos nos precedieron, que con su forma de vida nos siguen dando una lección sobre la importancia de respetar la naturaleza en su propio equilibrio, lo que han olvidado las sociedades modernas que buscan el enriquecimiento desmedido sin pensar en las consecuencias.

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